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A novela «Winnipeg», de Hixinio Puentes: a historia dos galegos que salvou Pablo Neruda. Reportaxe no suplemento de Faro de Vigo

O suplemento Estela, do Faro de Vigo, publica unha ampla reportaxe de Salvador Rodríguez sobre a novela Winnipeg, de Hixinio Puentes, que acaba de publicar Xerais, e que relata a historia dos galegos que salvou o poeta chileno Pablo Neruda co barco que el fletou para os exiliados españois. A interesante reportaxe pode lerse ou descargarse en pdf neste enlace.

 

Los gallegos que salvó Pablo Neruda

LA NOVELA “WINNIPEG” RESCATA LA PERIPECIA VITAL DE LOS HERMANOS PITA ARMADA, TRES DE LOS ALREDEDOR DE 20 GALLEGOS REFUGIADOS DE LA GUERRA CIVIL, EMBARCADOS EN EL BUQUE QUE EL POETA CHILENO FLETÓ EN FRANCIA PARA QUE PUDIESEN LLEGAR A AMÉRICA

Que la crítica borre toda mi / poesía, si quiere, pero que no se / olvide nunca de este poema…

(Pablo Neruda)

Pancho de Pita no podrá tener en sus manos el libro en el que se narra la peripecia vital de su padre, Vicente, y de sus tíos José y Manuel. Falleció hace cuatro meses. Sin embargo, su vida sí que le alcanzó para leer el borrador que Hixinio Puentes le hizo llegar de “Winnipeg” (Edicións Xerais), una novela que se pondrá a la venta el próximo mes de marzo y que, pese a que se anuncia como un relato de fición, está basada en hechos y testimonios reales de un episodio histórico: el de la odisea del Winnipeg, un barco fletado por el poeta Pablo Neruda que, el 4 de agosto de 1939, zarpaba de los muelles de Pauillac (Burdeos) rumbo aValparaíso (Chile). Su “cargamento” eran 2.078 hombres, mujeres y niños, todos ellos refugiados españoles de la guerra civil y, en un gran porcentaje, procedentes de los campos de concentración ranceses. Se trataba de una coyuntura histórica muy delicada porque, por una parte, Francia no sabía qué hacer con los miles exiliados republicanos españoles y, por otra, se sospechaba que los tanques alemanes ya se preparaban para levantar sus cañones y avanzar hacia territorio galo: finalizada la guerra en España, estaba a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial.

Aunque hay historiadores que sostienen que no todo el mérito de la “operación Winnipeg” debe atribuirse a Neruda (también jugó un papel decisivo el ministro chileno Abraham Ortega y se dice que, en gran medida, la financiación del viaje corrió a cargo del Partido Comunista francés vía URSS), lo cierto es que la idea de “salvar españoles” fue transmitida al por aquel entonces presidente de Chile, Pedro Aguirre Cerda, por el escritor de Isla Negra quien, durante su carrera diplomática, había sido, sucesivamente, cónsul en Madrid, Barcelona y París. Era, así pues, un hombre que conocía el terreno y, además, está confirmado que tanto él como esposa en esa época, la argentina Delia del Carril, supervisaron personalmente todos los preparativos, incluidos los de la selección del pasaje. Porque aunque en el Winnipeg embarcaron 2.078 personas, las solicitudes sobrepasaba con creces las 10.000. Pablo Neruda, asimismo militante del Partido Comunista chileno, había entablado durante su estancia en España una estrecha relación cultural y personal con la intelectualidad española republicana, y se sintió muy especialmente afectado por el asesinato de su amigo Federico García Lorca. Entre los pasajeros del Winnipeg se encontraban el historiador Leopoldo Castedo, el tipógrafo Mauricio Amster, el médico José Ortiz Zubia, el dramaturgo Luis Fernández Turbica, los pintores Roser Bru y José Balmes… pero también cientos de obreros,marineros, labradores…

“Sí,tráigame millares de españoles. Tráigame pescadores, tráigame vascos, castellanos, gallegos, extremeños… Tenemos trabajo aquí para todos”. Esa fue la reacción del presidente Aguirre Cerda a la propuesta del “barco de la esperanza”de Neruda.

A Hixinio Puentes le contó Pancho de Pita, que los tres hermanos Pita Armada conocieron desde el campo de concentración en el que estaban confinados la existencia de aquella operación de salvamento de refugiados mediante un anuncio en la prensa, y que fue una de sus cuñadas quien les hizo llegar, desde España,el dinero suficiente para poder formar parte de aquel obligadamente selectivo pasaje pues, en realidad, al Winnipeg hubo que habilitarlo para que pudiesen viajar 2.000 personas cuando el viejo vapor, un carguero, no estaba preparado para que viajasen más de una veintena de pasajeros.

 

 

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